Se reían de ella por sus dientes y tras la cirugía está irreconocible

Hay una frase que, aunque pueda sonar dura en principio, es bastante más real de lo que estaríamos dispuestos a admitir: “Lo que no te mata, te hace más fuerte”. De esto, precisamente, va nuestra historia de hoy. Una joven y un duro viaje que, por suerte, ha tenido un final completamente feliz. Jessica McDaniels, a sus 32 años, se ha sometido a un procedimiento quirúrgico en la boca que, por fin, ha supuesto un punto y aparte en su vida.

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McDaniels trabaja actualmente como peluquera en St. Louis, Estados Unidos. Ella, desde que iba a la escuela, había soñado con el día de realizarse esa operación.

Las horas previas a la misma estaba muy nerviosa. No podía probar bocado ni echarse una cabezadita. La ansiedad se apoderaba de su cabeza poco a poco y sin remedio. Quería quitarse ‘esto’ de encima de una vez por todas.

Todo empezó el día 2 de mayo. Alguien publicó una foto de McDaniels en Facebook burlándose de sus dientes y criticando que estos estuviesen tan separados. El post se hizo viral y fueron un montón de personas las que se sumaron a esta lamentable lapidación pública.

El problema con sus dientes se remontaba al instituto y las burlas que había sufrido por esto eran incalculables. Uno de sus antiguos compañeros de clase fue el que, arrepentido de sus burlas, decidió crear una página en GoFundMe para poder costear la cirugía.

McDaniels había intentado, durante años, arreglarse los dientes, pero nunca tenía el dinero suficiente para hacerlo.

Cuando su historia se hizo viral, un dentista de reputación, el doctor Maryann Udy, se puso en contacto con la joven para intentar ayudarla. Él se comprometió a embarcarse con Jessica en lo que sería un largo procedimiento de mejora a coste cero.

Ella, inmediatamente, recibió el apoyo de todos sus amigos y familia. Al fin había llegado su momento. Tenía plantada la oportunidad delante. Solo era cuestión de tomarla.

La cirugía fue bastante larga y compleja. Duró alrededor de dos horas y requirió de muchísimas técnicas. Hubo que remodelar por completo el hueso que formaba ambas mandíbulas, implantar dientes y mucha paciencia.

Después de dicha cirugía, el proceso de recuperación fue muy largo. Jessica tendría que esperar meses para ver los resultados finales y, en medio, sufrió infecciones, problemas de inflamación y dientes implantados que necesitaron de tratamiento.

Ella siempre procuró llevar el dolor por dentro. Había días que ni siquiera podía masticar y, mucho menos, morder con los dientes delanteros. Cuando cedía ante el dolor, su madre siempre le decía lo mismo: “Sé fuerte. Dios está protegiéndote”.

McDaniels no había tenido una vida fácil. No solo por el tema de su dentadura, sino también por una serie de operaciones a las que tuvo que someterse cuando era pequeña y sufría discapacidad auditiva en un oído. Pudieron curarle de forma parcial el problema, pero los doctores le dijeron que, a medida que se hiciera mayor, el problema empeoraría.

A todo esto, la cuenta de GoFundMe ya había recaudado casi 8.000 dólares, dinero que McDaniels invirtió en pagar varias deudas que tenía su familia.

Justo en los momentos previos a que el Doctor Udy entrase al quirófano, le dio un abrazo a su madre y le dijo: “Has criado a una hija hermosa”.

La sala de espera estaba llena de personas que había ido a darle su apoyo a Jessica. Sus dos abuelas, su madre, su prima y varias de sus amigas.

Lo primero que hizo cuando dejaron que su madre pasase a verla, fue decirle, “Estoy intentando sonreír, pero no puedo”, cosa que provocó las carcajadas y las lágrimas de la madre. Este era el inicio de una nueva vida.

Después de todo esto, McDaniels ha aprendido a tomarse la vida con otra filosofía: “Antes me veía bien… pero es que, ahora, me veo mejor”.

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