Muere el atracador ex policía culpable del tiroteo en el chalet de Sevilla

El presunto Antonio Reyes fue condenado por robar dinero de una cartera de una persona a la que paró en un control de carretera. La condena conllevó la expulsión de la Guardia Civil. Reyes, también conocido como el Pocholo, era hasta entonces un agente destinado en la Policía Judicial de Carmona. Cuando cumplió su condena, expulsado y sin oficio fijo, se dedicó a trabajar como portero de discotecas, hasta que decidió crear una banda de atracadores. Se especializó en los vuelcos, pero terminó siendo detenido y volvió a prisión. El de este martes era uno de sus primeros golpes tras quedar de nuevo en libertad.

Tenía todavía material oficial del cuerpo policial en su poder, como los petos que utilizan los agentes de la Policía Judicial cuando hacen alguna intervención de paisano. Tenía también una pistola real.Con todo este material, falsificó una orden judicial y formó una banda de atracadores para entrar en un chalé del Aljarafe como si de guardias civiles de verdad se tratasen.

Los asaltantes se ensañaron con el empresario, al que ataron a una silla con bridas y le golpearon en reiteradas ocasiones. Le dieron un puñetazo en el ojo izquierdo que le ha causado un derrame y numerosos guantazos con la mano abierta. Le colocaron una bolsa de plástico en la cabeza y le preguntaron una y otra vez dónde estaba el dinero mientras otros integrantes de la banda registraban la casa en busca de cajas fuertes, joyas y otros objetos de valor. “Si de verdad sois guardias civiles, ¿por qué me tratáis así?”, llegó a decirles el empresario mientras era golpeado.

Los agentes llegaron a la casa y se encontraron con los asaltantes. De nuevo obtuvieron la misma respuesta: “Somos compañeros de la Policía Judicial de la comandancia de Sevilla y estamos haciendo una operación”. No es infrecuente que los agentes de un puesto no sepan lo que hacen sus compañeros de paisano de otra unidad, aunque sea en su demarcación, pero en esos casos se establece una máxima: el de paisano siempre cede, suelta el arma y, si hace falta, permite que sea reducido hasta que su compañero confirme su identidad. El líder de los atracadores, Antonio Reyes, no cedió. Los guardias civiles, los de verdad, le insistieron para que soltara el arma y éste hizo todo lo contrario, apuntó a sus ex compañeros y les amenazó con disparar. Ante la posibilidad real de recibir un disparo, uno de los agentes abrió fuego y abatió al jefe de los asaltantes. Otros dos fueron detenidos en un primer momento y un tercero horas después a raíz de la investigación.