Hombres heteros: aprended a “hacer” bien dedos…

Para sorpresa de muchos, solo toquetear por ahí abajo no es una forma efectiva para conseguir que alguien con clítoris se corra.

En una delas bodas a las que acudió hace unos meses, mi amiga encontró un nuevo fichaje. Tras unas cuantas copas de vino y algunas conversaciones irrelevantes, los dos se pusieron a tontear, jugueteando con las manos bajo el mantel blanco. “Me metió un dedo allí mismo”, me explicó. “Casi ni lo noté, ¡solo me metió uno! Creo que le hice señas para que parara. Y encima no me siguió en Instagram”. Cada mujer experimenta el tener vagina de distinta forma, pero que me metan solo un dedo….a mí no me pone, como tampoco le pone a la mayoría de las personas con quienes he hablado para escribir este artículo. De hecho, todas coincidimos en que sin el estímulo del clítoris o el uso de varios dedos, meter solo un dedo es una pérdida de tiempo y se convierte, simplemente, en otra cosa más que les gusta hacer a los hombres para sentirse útiles.

En resumen, el acto en sí es genial cuando se logra un equilibrio entre la penetración y la estimulación del clítoris. Una lesbiana me dijo, “Una cosa depende de la otra. Todo clítoris sin penetración se seca y es como que le falta algo, pero toda penetración sin estimulación de clítoris también es mala”. (También añade que ve una tontería el hecho de hablar de “hacer dedos” y no de “follar” directamente)

“Yo nunca llegaría al orgasmo solo con los dedos porque no siento nada”, me dijo mi amiga, representando la supuesta escena con los dedos. “Algo tan grande como un pene es perfecto cuando va acompañado de la estimulación del clítoris, pero introducir solo un dedo en la vagina es como…¿meterte un dedo en la nariz? Incluso creo que eso me haría sentir más”.

“A mí me encanta la estimulación externa, pero una vez que has practicado sexo, no le veo la gracia a hacer dedos”

Esto me ha recordado al soaking (“remojo”), el supuesto acto sexual que practican los mormones y con el que llevo mucho tiempo obsesionada. Los adolescentes mormones que querían preservar su pureza inventaron una forma de practicar algo muy parecido al sexo pero sin cruzar la línea arbitraria del movimiento de meterla y sacarla: lo que hacen es que el chico penetra a la joven y deja el pene dentro, en “remojo”, pero ninguno de los dos hace ningún tipo de movimiento.

Otra mujer coincidía en que hacerle dedos a una mujer adulta sin estimularle el clítoris es como no hacerle nada. “A mí me encanta la estimulación externa, pero una vez que has practicado sexo, no le veo la gracia a hacer dedos”, confesó ella. “Antes que los dedos, prefiero sentir un pene. Supongo que los dedos están bien para los adolescentes que se inician en las relaciones sexuales, pero a mí, como adulta, no me hacen absolutamente nada”.

“Parece que los hombres heterosexuales a menudo usan los dedos como sustitutos temporales de su miembro”

Todas las parejas de personas sin pene con las que hablé consideran que los dedos son como una manera delicada que se coordina con el sexo oral o con la estimulación del clítoris, pero que no es algo que tenga que hacerse como preliminar ni tampoco después de practicar la penetración.

Quizás aquellas parejas en las que ninguno de los miembros tiene pene se lo pasan estupendamente imaginándose y disfrutando del sexo sin pene y utilizando los dedos a distintos ritmos, aunque parece que los hombres heterosexuales a menudo usan los dedos como sustitutos temporales de su miembro.

Entonces, ¿qué gracia tiene hacer dedos? Puede merecer la pena, sobre todo en esos momentos en los que el sexo vaginal es imposible, como cuando estás en una de esas bodas en la campiña.

Hablé con sexólogos, amigos y varios de hombres con el objetivo de descubrir los trucos que tienen para conseguir hacer disfrutar a una mujer con los dedos. También probé algunos productos que prometen aumentar el placer, entre los que se incluye un dedo vibrador. La masturbación con los dedos realmente puede dar más placer que meterte un dedo en la nariz. ¡Así es como hay que hacerlo!

¡Que no se te ocurra olvidarte del clítoris!

Si crees que hacer dedos consiste únicamente en meter y sacar un dedo, no mereces los dedos que la naturaleza te ha dado. Obviamente, hay que encontrar el equilibrio entre la introducción del dedo y la estimulación del clítoris. Suele pasar que el clítoris queda olvidado porque el dueño de la mano se limita a imitar el movimiento que haría el pene pero ignora uno de los puntos de placer más importantes.

“Me encanta la de hombres que hay que piensan que la gracia del asunto es meterte los dedos y ya está”, señaló una mujer. “Hacer dedos podría ser algo increíblemente placentero, pero nunca podrá serlo porque los hombres son malísimos haciéndolo”.

La masturbación con los dedos realmente puede dar más placer que meterte un dedo en la nariz

Hay opciones para mejorar la práctica de los dedos. Pero, a la hora de tener cualquier tipo de contacto con el clítoris, hay que ser delicado. “Intenta que el clítoris no sea lo primero que tocas”, recordaba Fine.

“Puede resultar muy incómodo. Primero asegúrate de que tu pareja esté cachonda”. Fine sugiere que las parejas intenten “crear un estado mental erótico” antes de empezar con los dedos. “Empezad jugueteando e id avanzando. Tócale sus partes por encima de la ropa interior hasta que notes que aprietan las caderas, pidiéndote más”.

Haz que tu mano trabaje la mitad-

En la Sex Expo de Brooklyn, celebrada recientemente, vi un producto llamado Fin de la empresa de juguetes sexuales dirigida por mujeres Dame Products. El vibrador, con forma de anillo, se puede colocar perfectamente en los dedos y permite que tanto tú como tu pareja podáis controlar lo que pasa dentro y fuera de tu vagina. De esta manera se evita el movimiento monótono e inútil.

“A las parejas también nos gusta sentirnos cómplices en el momento de utilizar el juguete. Por ese motivo, a las que tenemos vulva nos encanta poder coger el juguete y moverlo por nuestras partes con nuestras propias manos”, afirmó Alexandra Fine, fundadora y directora general de Dame Products. “En nuestra opinión, la variedad de dedos vibradores que había era insuficiente, así que estuvimos investigando y hace poco creamos uno que está pensado para que funcione como una extensión de la mano, mejorando el tacto de manera muy discreta e intuitiva”.

El vibrador, con forma de anillo, se puede colocar perfectamente en los dedos y permite que tanto tú como tu pareja podáis controlar lo que pasa dentro y fuera de tu vagina. De esta manera se evita el movimiento monótono e inútil

Yo misma probé el producto y fue una pasada, pues tuve un control absoluto en todo momento. Además, podía retroceder y avanzar en la estimulación externa e interna de la vagina. Las tres velocidades ayudaron. La próxima vez que deje que un hombre me meta la mano, tendrá que ser con la condición de que traiga uno de estos aparatos.

Caliéntate las manos, ¡por lo que más quieras!

Lo que menos queremos es que un dedo (o unos cuantos) te corte el rollo cuando estás en el tema, pues debería ser algo sorprendente y apetecible. Por esta razón, es imprescindible que te asegures de que no te pones a descongelar pechuga de pollo ni a comerte un yogur helado justo antes de meter los dedos en el cuerpo, supuestamente caliente, de alguien.

“Mantén los dedos a temperatura ambiente o ligeramente cálidos, a menos que a tu pareja le guste esa sensación de frío”, aconsejó Fine. “Eso puede ayudar a que se sienta más cómoda y así evitarás cortarle el rollo. Ah, y no te dejes las uñas demasiado largas o podrías arañarle”.

Por respeto a todas las partes íntimas, usa lubricante

Todo aquel que esté leyendo esto debería usar lubricante unas diez veces más de las que lo hace normalmente. Humedecer esa zona es una de las técnicas más efectivas y que requiere menos esfuerzo para mejorar la masturbación, el sexo y los preliminares. Si tienes la posibilidad de conseguir un lubricante, haz que tu experiencia sea incluso más extraordinaria con el lubricante de marihuana.

Hablando de lubricación, un hombre con el que hablé dice que él incorpora los dedos al sexo oral. ¡Quiero vivir en un país en el que eso sea una norma!