Así se gasta su dinero la multimillonaria más joven del mundo

Unos tanto y otros tan poco… La vida no siempre es justa y solo hay que echarle un vistazo a nuestro alrededor (y sobre todo a nuestras redes sociales) para detectar varios casos de situaciones injustas.

Hoy, llenos de envidia y rencor, os queremos hablar de una de las jóvenes más ricas del mundo… qué decimos una’; es LA joven más rica del mundo. Se trata de una chica que, a su temprana edad, amasa una fortuna impresionante. A nosotros nos da muchísima envidia por muchísimos temas… pero, sobre todo, porque tiene unos caballos preciosos.

Su nombre es Alexandra Andersen y a sus 21 años de edad, ya amasa una fortuna de más de 1.100 millones de dólares… lo que no es tontería.

Muchos os preguntaréis, ¿cómo es posible que, a tan temprana edad, haya ganado tanto dinero? La cosa tiene truco y ahora os lo contamos, pero solo para que os hagáis una idea: Justin Bieber tiene un patrimonio que ronda los 300 millones de dólares… ella casi lo cuadriplica y, como ya os habréis imaginado, ni siquiera es ‘famosa’.

Su padre es Jonah H. Andresen, el propietario de la marca Ferd y de Tiedemanns, una de las compañías tabaqueras más grandes de toda Noruega con siglos de historia (lo que suele significar siglos de ahorro).

Su padre, en un movimiento estratégico, repartido las acciones entre sus dos hijas (movimiento habitual para que estas no paguen los impuestos derivados de la herencia y otras cosas administrativas que, la verdad, se nos escapan bastante) y, desde los 10 años, cada una dispone del 42,2% de la empresa.

Andresen, por lo que podemos ver en sus redes sociales (en especial en su Instagram, en el que ya cuenta con más de 70 mil seguidores), tiene unas aficiones que distan bastante del tabaco.

La hípica es su gran pasión (que raro, en un millonario) y, a su temprana edad, ya ha sido tres veces campeona en la categoría de hípica junior en el país que la vio nacer (lo cual no es tontería). También se alzó con el Premio AEG Galla 2014… y con casi total seguridad, seguirá sumando.

En su perfil de Instagram podemos ver cómo, de forma incansable, comparte cientos de fotos de caballos, caballos y más caballos. En competiciones, en establos o con trenzas… a ella lo que le gustan son los caballos y eso se nota. Nada de fiestas loquísimas y despilfarros horrorosos; solo équidos por doquier.

Afirma querer dedicarse al mundo ecuestre el resto de su vida, pero también reconoce que, probablemente, tenga que sustituir a su padre al mando de la compañía cuando este ya no pueda seguir en el cargo.

Su padre les ha enseñado unos valores bastante positivos y, por ejemplo, les ha aconsejado siempre utilizar coches de segunda mano y a ahorrar dinero, no ha despilfarrarlo por el simple hecho de que les ha venido dado. No quería malcriar a sus hijas dándoles tal fortuna, todo lo contrario. Quería que fuesen parte del negocio familiar para aumentar su compromiso y nada más.

“Ahorro cuando me dan mi paga semanal, y guardo los premios que me dan en las competiciones o si me regalan dinero por mi cumpleaños”, explica la joven en la revista corporativa de su propia empresa. “Eso significa que puedo comprarme las cosas que realmente quiero, como una mochila o un par de zapatos, sin tener que pedirle dinero a mis padres”.

¿Sabéis dónde estudió? ¿En una de esas escuelas privada carísimas y elitistas? No, en absoluto. Estudió en la Escuela Pública de Noruega, al igual que su hermana mayor.

A vosotros, ¿qué os ha parecido esta forma de llevar ¡los millones’? Dejádnoslo en los comentarios de Facebook.