5 Posturas imprescindibles que todos deberíamos practicar para reinventar el famoso misionero.

¿Eres de los que cree que ‘el misionero’ es una postura sexual aburrida y monótona? Estás de suerte, con estas nuevas versiones podrás aprovechar todo el romanticismo y la conexión que ofrece la postura clásica, con un punto de innovación y picardía que la hará mucho más excitante.

5 Posturas sexuales para reinventar ‘el misionero’

Cinco formas de hacer más divertida y explosiva una postura sexual tan tradicional como el misionero:

Cosa de dos

Una de las cosas que más excita a las mujeres es sentirse deseadas, y una buena forma de conseguirlo es ver como su chico se excita durante el encuentro sexual. Con esta postura la penetración es profunda. Las piernas de la chica van sobre los hombros de su pareja, y así se pueden ver cara a cara. ¡Seguro que os encanta!

Bloqueada

Con esta postura también se consigue una penetración profunda y al mismo tiempo, la chica puede llevar el control sin mucho esfuerzo, solo apretando los músculos de las piernas y moviendo suavemente las caderas en la dirección que más le guste.

Un viaje espacial

Para aprovechar esta postura al máximo y sentir realmente que realmente sales de tu propia ‘galaxia’, la chica tiene que doblar las piernas sobre su pecho, y dejar que el chico te coja de los tobillos mientras la penetra. Él también puede ayudar a que ella doble las piernas o las separe, según el ritmo. El truco está en encontrar lo que más os excita.

Miau

Seguid la Técnica de Alineación Coital. El chico debe colocarse un poco más arriba para que su cadera no esté al mismo nivel que la de la chica. Una vez que la haya penetrado, el hueso púbico tiene que rozar el clítoris. Es una postura ideal para sesiones largas y apasionadas.

Estrella cruzada

Con esta forma del misionero, aunque no no se puede conseguir una penetración profunda, la chica puede tener una vista de la espalda y los glúteos del chico, algo que hará que se excite más, y todo mientras disfrutáis el uno del otro.